¿Y la moto?
A la moto le cuesta más enfriarse: metido en el carenado, el motor se calienta más que de costumbre. Habrá que estar atento al testigo de temperatura del motor, pensar en comprobar el nivel y la antigüedad del líquido de refrigeración, así como las conexiones del ventilador. En las motos carenadas, las subidas del calor procedentes del motor (o de los tubos de escape, cuando éstos se encuentran bajo el asiento) pueden resultar incómodas, y hasta peligrosas. Conocemos algunos modelos que abrasan literalmente los muslos.
En lo que atañe a la conducción, no habrá que preocuparse tanto por la adherencia de los neumáticos, aunque se deberá tener cuidado con el asfalto, ya que puede derretirse en algunos puntos. |