Seguridad Moto: Luchar contra el cansancio

Permanecer fresco
Conducir una moto es una actividad exultante, pero también agotadora. Es importante saber prevenir los golpes de cansancio.

Numerosas fuentes de cansancio

Conducir una moto no tiene mucho que ver con lo racional, y quizá por esto nos guste tanto. Entre las vibraciones, los elementos (corrientes de aire, frío, lluvia, insectos) y una posición de conducción a menudo ajustada, además de la dureza del asiento y de las suspensiones, las fuentes de cansancio son muchas.

Y no vayan a creer que la presión del viento actúa como estimulante, ya que también cansa y acaba por congelar los reflejos. Independientemente de la pasión que despierta, la práctica de la moto requiere una buena condición física.

Al igual que ocurre con la conducción de cualquier otro vehículo, sobra decir que el uso de productos estupefacientes o de alcohol se desaconseja radicalmente.

El cometido del equipamiento

Expuesto a los elementos, el piloto se cansará tanto más cuanto menos adecuadamente esté equipado. Independientemente del nivel de protección, la flexibilidad de las prendas, el nivel de protección frente al frío, su estanqueidad... todo esto desempeña un papel importante.

Lo mismo ocurre con el nivel sonoro del casco, que también puede ser otro factor de cansancio. De hecho, cuantos más trayectos largos haga, y cuanto más difíciles sean las condiciones, tanto más importante será el papel del equipo.

Saber hacer paradas

Picor en los ojos, rigidez en la nuca, bostezos cada vez más pronunciados... son señales que le dicen claramente que es momento de hacer una pausa.

Generalmente la autonomía de una moto media rebasa en poco los 200 kilómetros: la parada para repostar es una buena ocasión para recobrar energías, con una bebida caliente, algo de comida (caliente, pero no grasa), algunos ejercicios de estiramiento...